MEGAQM FCI separador

Economía:»efecto Moyano» complica el plan de Massa

Tiempo de lectura: 6 minutos

Home | Novedades

Blog MEGAQM

La negociación salarial encima del 100% del gremio camionero oficializó una nueva referencia para el mercado. Temor por el espiral salarios versus precios

El impactante 131% que se puso sobre la mesa en la negociación salarial del gremio camionero se está transformando en el dato político más preocupante para el Gobierno: da la pauta sobre el nivel de descreimiento de las proyecciones oficiales y, además, puede tener en sí mismo un efecto inflacionario.

Al mismo tiempo que Pablo Moyano comunicaba la cifra, en el Congreso el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, intentaba, con poco éxito, convencer a los diputados de la comisión de presupuesto de que no es una fantasía pensar en una inflación de 60% para el año próximo. Tal como ya había hecho la semana pasada el viceministro Gabriel Rubinstein, también Pesce argumentó que la disminución en la asistencia financiera al Tesoro permitiría esa reducción brusca, y además restó importancia a las advertencias sobre la «bomba de Leliqs».

Pero en el mercado, las señales de descreimiento no dan tregua. A esa misma hora, mucho más cerca de Moyano que de Rubinstein y Pesce, el banco de inversión estadounidense JP Morgan revisó la proyección inflacionaria para el año próximo, que ahora ubica en 112%.

Y esa es la tónica compartida por la mayoría de las consultoras, que en cada encuesta de expectativas revisan al alza sus proyecciones, cada vez más cerca de los tres dígitos. Por lo pronto, la ola inflacionaria, que llevó el IPC de septiembre otra vez al entorno del 7%, hace que el 95% de inflación que la encuesta REM del Banco Central habían previsto para este año ya haya quedado sobrepasada.

Aun si el plan del ministro Sergio Massa lograra reducir la inflación del último trimestre a un 5% mensual, la inflación del 2022 terminaría encima del 110%, lo cual deja pequeña también la predicción del 84% que habían hecho los economistas apenas un mes atrás.

Con una economía ya funcionando en un escenario de tres dígitos -algo que sólo recuerdan quienes hoy tienen más de 50 años-, el temor que se instaló en el Gobierno es el de la agudización de la carrera nominal entre precios y salarios, un fenómeno que tiene una dinámica propia de espiralización, difícil de controlar para los funcionarios.

Las advertencias sobre el agotamiento del esquema anti-inflacionario actual son cada vez más potentes. Por ejemplo, un informe de la administradora de fondos Mega QM observa que la suba de tasas de interés tiene efectos decrecientes: «La economía opera con niveles de nominalidad del 7%; en estos valores la tasa deja de ser efectiva, porque el riesgo es una inflación espiralizada, donde no hay tasa que compense».

Claro que Massa escucha estos avisos, y es por eso que está circulando la versión de un plan de shock al viejo estilo, que incluiría un congelamiento de precios y salarios. Lo paradójico es que esos rumores están agravando la situación, porque así como los sindicatos piden aumentos encima del 100%, hay empresas que realizan aumentos de precios preventivos, acelerando así la velocidad inflacionaria.

El dilema político del Gobierno

 

En realidad, el incremento que pide el sindicato camionero podría terminar siendo más alto, dado que al ajuste de 100% en el salario -que se agrega al 31% negociado a comienzos de año- se suman, según adelantó Moyano, otros beneficios tales como viáticos, que podrían llevar la cifra final cerca del 150%.

Un monto que deja como una cifra menor al acuerdo firmado por el gremio bancario, que había causado sorpresa en el mercado al anunciar su paritaria de 94%.

Y es una situación que pone al Gobierno en una situación difícil. La frase que suele repetir el ministro de Trabajo, Claudio Moroni –»el mejor salario es el que se puede pagar»- adquiere en este contexto un significado mucho más elocuente, porque deja expuesto el mayor temor: que ante la presión sindical, las empresas terminen cediendo a aumentos que no están en condiciones de pagar, y entonces luego «compensen» esa suba mediante un traslado a los precios de sus productos y servicios.

En otras palabras, que un aval a ajustes salariales de tres dígitos termine por consolidar una inflación de tres dígitos, con el consecuente agravamiento de la carrera nominal y con la perspectiva de un acortamiento en los reclamos de revisión salarial, lo cual a su vez implicaría una mayor conflictividad laboral.

Pero la disyuntiva es compleja: si el Gobierno intenta resistir una paritaria «moyanizada», no sólo se arriesga a empeorar el clima social -y a que, como dijo el propio líder camionero, el reciente conflicto del neumático «quede como un poroto al lado de lo que va a venir»-. Además, hay probabilidades de que se vuelva a agravar la fisura interna.

Fuente: https://www.iprofesional.com/economia/370704-efecto-moyano-salarios-y-precios-sobre-100-complican-plan-massa

INFORMES Y NOVEDADES