NUEVOS DESAFÍOS PARA LA CAJA EN DÓLARES
El escenario internacional sigue siendo complejo y ha presentado nuevos desafíos para el programa financiero local, en especial por cierta reversión de los flujos financieros hacia economías emergentes. La crisis en Oriente Medio generó un impacto fuerte sobre el precio del petróleo, pero esa volatilidad e incertidumbre se trasladó a los inversores que han dejado claro su preferencia por los activos de menor riesgo. En ese marco, Argentina tiene por delante necesidades financieras en dólares que son crecientes y que deberán resolverse en este contexto más adverso.
El impacto de la crisis en Oriente Medio hoy se puede medir en 3 frentes, algunos con impacto positivo y otros con efectos negativos para la economía local.
Efecto Positivo: Los primeros impactos son en un mejor valor para el precio de los commodities de exportación locales. Mejoró el precio del petróleo y en menor medida de minerales estratégicos y granos. A esto se suma un interés adicional por asegurarse la provisión de insumos estratégicos que hoy se ve afectado por el conflicto bélico, por eso proyectos de Oil & Gas y minería adquieren un interés especial para mercados que prefieren asegurarse la provisión por fuera de las regiones donde los conflictos geopolíticos están más activos. En síntesis: mejor precio y probablemente más interés por financiar proyectos privados en sectores estratégicos.
Efecto Negativo: Bajaron los financieros flujos hacia economías emergentes, con una suba del Riesgo País a nivel global. Además, subió la tasa libre de riesgo, lo que combinado genera una suba de las tasas de interés que pagan los mercados emergentes por financiarse.
Este mismo año Ecuador aprovechó una ventana muy favorable para acceder al mercado para hacer una operación de gestión de su deuda en dólares. Lo hizo a tasas muy atractivas con relación al nivel de riesgo que presentaba su economía. Hoy esas tasas lucen más difíciles de conseguir.
Ahí es donde empezamos a analizar el perfil de vencimientos de la deuda en dólares y tratar de comprender las diferentes opciones y las implicancias que puede tener para una economía local que el año próximo debe enfrentar nuevamente un proceso electoral.
¿Cuántos dólares necesita Argentina hasta fines de 2027?
El punto de partida para el análisis es el perfil de vencimientos de la deuda en dólares. Pero eso implica considerar tanto los compromisos del Tesoro, como los que tiene asumidos el BCRA.
El Tesoro tiene compromisos en moneda extranjera con el FMI, con otros Organismos Internacionales/Bilaterales y obligaciones con el mercado (bonos emitidos).
En total, en lo que queda de 2026 debe afrontar vencimientos por USD 11.920 millones, pero tiene compromisos adicionales por USD 23.195 millones en 2027.

El BCRA en tanto tiene dos tipos de compromiso en moneda extranjera, por un lado, la amortización y pago de intereses de los Bopreal. Por otro lado, en los últimos meses ha cerrado operaciones de REPO, para hacerse de las divisas necesarias para que el Tesoro puede pagar sus deudas. En total son USD 1.135 millones en lo que queda de 2026 y USD 11.213 millones en 2027.
En total estamos ante necesidades financieras de casi USD 47.500 millones en los próximos 7 trimestres. Es una necesidad promedio de USD 2.250 millones mensuales.
Visto desde esa perspectiva, luce muy desafiante, pero una parte de esos vencimientos se irán renovando, haciendo que las necesidades reales de caja sean mucho menores.
El Tesoro tiene acuerdos vigentes con distintos organismos internacionales para ir recibiendo nuevos desembolsos que compensen los créditos que van venciendo y que, de esa manera, no tenga necesidad de aplicar dólares al pago de esos vencimientos.
El segundo objetivo seguramente pase por destrabar la revisión del artículo IV con el FMI para lograr el rolleo de los vencimientos de capital previstos. Aunque los vencimientos de intereses no suelen ser renovables y posiblemente se requiere aplicar dólares a ese destino.
El último factor que ayuda a mitigar las necesidades de caja son las emisiones de deuda que está realizando el Tesoro en el Mercado Local. Los dos programas vigentes (AO27 y AO28) deberían ayudar a captar en este primer semestre del año un total de USD 4.000 millones.

Si tenemos en cuenta los 3 factores enunciados, para 2026 queda una necesidad mucho menor, de USD 4.045 millones (asumiendo que se consiguen los USD 4.000 millones a mercado).
Pero en 2027 la necesidad sigue siendo muy fuerte, con casi USD 25.000 millones, de los cuales algo más de USD 11.200 le corresponden al BCRA.
Ese es el mayor desafío, en especial si tenemos en cuenta que 2027 es año de elecciones presidenciales y eso suele complicar aún más un escenario que, dado el ruido externo es ya de por sí complejo.
¿Cuáles son las opciones para cerrar el Programa Financiero 2027?
Cuando se ve la magnitud del desafío rápidamente aparece la necesidad de ir encontrando opciones. La primera necesidad aparece en cabeza del BCRA, que ni bien arranca el año 2027 debe afrontar el vencimiento de las operaciones de REPO lanzados entre 2025 y 2026. Sin dudas que la primera opción pasará por lograr algún tipo de renovación de esos compromisos, para bajar significativamente esa necesidad de caja, pero eso dependerá mucho de cómo venga la percepción del escenario político para el año. Algo parecido puede intentar también el BCRA con los Bopreales, en especial considerando que los tenedores son mayoritariamente inversores locales.
El segundo camino puede ser una profundización del programa de emisión de deuda en el mercado local. Eso implicaría ampliar los USD 4.000 millones previstos para este año. Acá vale una aclaración, que pasa por entender que los pagos de deuda a mercado lo reciben mayoritariamente inversores locales. Eso implica que se genera una fuente de liquidez que puede necesitar un destino para su aplicación. En paralelo se percibe una voluntad muy marcada del equipo económico por hacer crecer los saldos en dólares en el sistema financiero local, una señal clara de que ven en ese mercado una fuente potencial de financiamiento para afrontar las necesidades financieras de 2026 y 2027.
El último punto pasa por recurrir a las Reservas Internacionales que pueda ir acumulando el BCRA, tanto para afrontar las necesidades del BCRA, como para venderle esos dólares al Tesoro Nacional.
En este 2026, el BCRA se ha planteado como objetivo comprar al menos USD 10.000 millones. En el primer trimestre del año el BCRA ya acumuló el 40% de ese objetivo. Por ahora se siguen dando las condiciones para que esa acumulación se mantenga.
Pero si miramos hacia 2027, los interrogantes son mayores. Si bien la dinámica exportadora debería seguir un rumbo claramente creciente, con mayor producción de petróleo y gas y con aumentos fuertes en las exportaciones de carnes. En cambio, hay muchas más dudas con respecto al nivel de demanda de dólares. Las importaciones dependerán mucho de cómo evolucione el nivel de actividad interno. Pero el punto de equilibrio estará dado, como en años anteriores, por la demanda de dolarización de carteras. Si las cifras son bajas, el BCRA tendrá margen para acumular reservas a un ritmo similar o superior al actual. Pero si en cambio, se repite lo sucedido en el proceso electoral de 2025, y la demanda por dolarización de individuos y empresas es muy grande, será mucho más complejo para el BCRA acumular dólares.
Por lo tanto, cuanto antes se logre acumular niveles significativos de reservas o rollear vencimientos, más tranquilo debiera ser el proceso electoral y por lo tanto menor la dolarización de carteras.
Por eso, lo que suceda en los próximos meses y cómo BCRA y Tesoro se preparen para afrontar esos vencimientos serán las claves que funciones como ancla cambiaria para el año próximo.