La Fed cierra la puerta a los recortes y el dólar presiona a emergentes
Con inflación por encima del 2% y empleo robusto, el mercado empieza a descontar una suba de tasas en septiembre. Para Argentina, el impacto llega por el tipo de cambio y los commodities.
La primera reunión de la Fed bajo la conducción de Kevin Warsh marcó un giro claro: se eliminó toda referencia a futuros recortes de tasas y el tono se volvió explícitamente más restrictivo. No fue un cambio técnico menor. Nueve miembros del Comité proyectan al menos una suba en 2026, y el mercado ya le asigna un 73% de probabilidad a un movimiento alcista en septiembre. El ciclo de relajación monetaria que muchos esperaban para este año quedó, por ahora, archivado.
Los datos macro le dieron sustento al giro: el mercado laboral sumó 172.000 nóminas —con revisiones al alza—, el desempleo se mantuvo estable y los salarios crecen al 3,4% interanual. Las ventas minoristas de mayo aportaron otro dato de actividad sólido. Ante ese cuadro, la curva de tasas reaccionó: el Treasury a 2 años tocó su nivel más alto desde febrero de 2025 y el bono a 10 años avanzó hasta 4,46%.
Para Argentina, el escenario no es neutro. Un dólar más fuerte a nivel global arrastra a las monedas emergentes, presiona sobre los precios de los commodities de exportación y eleva el costo de referencia para activos en pesos. A esto se suma que el Brent encontró un piso cerca de los USD 80, manteniendo latente el riesgo de un shock energético.