Sequía y mercado cambiario: ¿Alcanzan los dólares?

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El año 2023 presenta 3 importantes desafíos para el equipo económico: lograr la renovación de la deuda en pesos, contener inflación / brecha cambiaria y lograr el equilibrio cambiario para no perder reservas. En las últimas semanas se han visto decisiones orientadas a contener la brecha cambiaria y evitar que eventuales aumentos impacten sobre el nivel de precios. A su vez el BCRA se ha mostrado activo interviniendo en el mercado de deuda en pesos, generando la liquidez para que el mercado suscriba las nuevas emisiones del Tesoro. En contraste, en el frente cambiario las noticias de las primeras semanas del año no han sido positivas. La sequía está afectando a la producción agropecuaria y eso puede determinar un menor volumen de oferta de divisas.

La evolución de las condiciones climáticas siempre ha sido un factor relevante para el equilibrio cambiario local. Si bien suele haber una compensación vía aumento de precios cuando la producción merma, nunca alcanza a compensar el efecto global a nivel de divisas.

En esta oportunidad, se suman dos años consecutivos de condiciones hídricas negativas, lo que implica menores reservas de humedad y una tolerancia menor de los cultivos a esa situación. Ya se vio fuertemente afectada la cosecha de trigo y esos efectos se están haciendo extensivos a maíz, soja y girasol.

Hasta ahora los expertos del sector venían analizando diferentes escenarios según el nivel de lluvias. Un escenario donde las lluvias repuntaban y no se seguía perdiendo expectativa de producción y otro donde la sequía se agravaba y la producción final era claramente menor. Las lluvias de las últimas semanas parecen ubicar al escenario más probable cerca de la menos negativa de esas opciones. Según las cifras de los principales referentes del sector agropecuario, la producción de este año sería casi 22% inferior en toneladas a la campaña anterior. El interrogante que surge a partir de esos datos es cuál es el impacto que se puede esperar sobre la liquidación de divisas.

Ahí entran a jugar dos factores adicionales. El precio promedio, que por ahora se sostiene y el porcentaje de la producción que se destinará a la exportación.

Este último punto depende de dos factores, la necesidad de atender a la demanda interna y la decisión de los productores de vender o conservar el grano como ahorro.

Para el análisis, asumimos que la demanda interna se mantiene igual que en la campaña anterior y que es plenamente atendida antes de abastecer a la exportación. Eso implica que los saldos exportables son menores, pero hay una variable adicional que mitiga un poco este efecto. En general, en momentos de incertidumbre, los productores venden las toneladas necesarias para cubrir su necesidad de pesos. Ante una producción menor, el porcentaje de la producción que necesitarán vender es claramente mayor. Eso implica que el ahorro en granos será menor y las existencias finales de producto una vez cerrado el año calendario también serán mas bajas que en años anteriores.

Considerando estos factores, estimamos una pérdida de valor de la producción del orden de USD 10.000 millones y un efecto negativo sobre exportaciones de USD 8.000 millones.

El desafío para el BCRA es lograr el equilibrio del mercado cambiario si efectivamente la oferta de divisas del sector agrícola se retrotrae en USD 8.000 millones. ¿Cómo logra el equilibrio?

cuadro de exportaciones del agro en argentina 2022 vs 2023

cuadro de exportaciones del agro en argentina 2022 vs 2023

Ahí entran a jugar diferentes factores que hacen más complejo el análisis:

  • Importaciones Netas de Energía: Fue uno de los principales problemas de 2022, porque el precio en especial del GLP estaba en niveles récord. Este año, si se mantienen los valores actuales, podría darse un ahorro neto de USD 3.000 millones que surgen del efecto precio. Si se logra finalizar el gasoducto antes de las necesidades estacionales del invierno, el ahorro incluso podría ser mayor. El efecto precio también afecta negativamente a las exportaciones de petróleo y gas, pero el aumento de la producción y nuevas vías de exportación ayudarían a compensar parte de ese efecto negativo.
  • Pago de Importaciones Financiadas: En 2022 se logró, vía cambios normativos, un financiamiento neto de USD 8.273 millones. El problema es que ese ahorro ya no se repite en 2023, lo que implica que los pagos de importaciones serán iguales o mayores a los de 2022 aunque el volumen de importaciones ingresadas caiga.
  • Menor Demanda por Turismo: La implementación del esquema de Dólar Qatar ha mostrado en los últimos meses una contracción en la demanda de divisas por turismo. Parte de esas necesidades se han ido canalizando hacia otros mercados. De mantenerse esta tendencia, implicaría un ahorro significativo a lo largo del año.
Balanza económica en argentina desde el 2020 al 2023 estimado

Balanza económica en argentina desde el 2020 al 2023 estimado

En definitiva, hay factores que ayudan a compensar y otros que complican un poco más la situación.

Considerando todo esto, la oferta de divisas sería USD 8.860 millones inferior a la de 2022, el menor precio del gas implicaría un ahorro de USD 3.000 millones y el sector servicios (turismo y menores fletes) aportarían un ahorro adicional de USD 3.500 millones.  Según este escenario, todavía quedaría un desequilibrio del orden de USD 2.300 millones.

Aquí es donde entran a jugar las restricciones sobre las importaciones. En un escenario base, donde se mantienen al mismo nivel del IV trimestre de 2022, sería suficiente que se logre un financiamiento comercial por USD 2.300 millones para alcanzar el equilibrio. Si ese crédito comercial no se puede lograr, el nivel de restricciones sobre las importaciones sería algo más alto que el actual, con su consecuencia en términos de nivel de actividad.

De todas maneras, es bueno recordar que los niveles actuales de importaciones devengadas (netas de combustibles) siguen estando bien por arriba de los valores mínimos que se han alcanzado en otros momentos de crisis.

En síntesis, es un panorama complejo, pero que puede ofrecer un camino por el cual el BCRA pueda ir transitando para no perder reservas, en el que muy probablemente se vayan repitiendo los esquemas de incentivos temporales a la liquidación de divisas y se restrinjan importaciones, pero se evite un salto discreto del tipo de cambio.

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