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Dólar financiero: ¿Qué sucede?

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La semana pasada analizamos el nivel de tipo de cambio real y las presiones sobre el mercado cambiario oficial. La principal conclusión alcanzada fue que la economía tenía un fuerte desequilibrio en sus variables nominales: exceso de pesos y bajo nivel de reservas netas. En un esquema actual, con regulaciones sobre el mercado cambiario, el termómetro que permite entender el desfasaje entre oferta y demanda de dólares es la brecha entre el dólar financiero y el dólar oficial. El otro dato relevante es el volumen de intervención que va requiriendo el BCRA para evitar oscilaciones en ambos mercados. De la relación entre el nivel de intervención requerido y el saldo de reservas netas surge el grado de viabilidad de la política de intervenciones.

La política cambiaria actual mantiene dos objetivos prioritarios: lograr una depreciación del tipo de cambio oficial del 1% mensual para anclar expectativas y evitar saltos bruscos del tipo de cambio financiero. Las herramientas para estos objetivos son regulaciones e intervenciones.

Las regulaciones se vienen utilizando para acotar la demanda en ambos mercados y de esta manera bajar el nivel de intervenciones que se necesitan para mantener controlados ambos precios.

Estas estrategias lograron resultado hasta julio de este año, porque se mantuvo la brecha en torno al 80% mientras el BCRA lograba acumular reservas. En agosto consiguió mantener la brecha promedio del mes en 82,4%, pero eso ya implicó asumir el costo de USD 327.

En septiembre, con el ruido generado por el proceso electoral y su impacto sobre las liquidaciones y demandas de divisas, el BCRA perdió reservas en ambos mercados y no pudo contener la suba de la brecha. Los datos de fin de mes muestran que la diferencia entre el dólar mayorista y el dólar financiero ya se ubica arriba del 95%. Esta suba de 12 puntos de la brecha se produjo a pesar de que el BCRA resignó USD 750 millones en el mercado oficial y casi USD 300 en el mercado de bonos.

Los datos diarios suavizados muestran que el salto grande en la brecha se produjo en varias jornadas donde el volumen de intervención del BCRA fue menor. Si bien no están los datos oficiales, las últimas jornadas podrían estar indicando un nuevo cambio de tendencia, con el BCRA retornando hacia n mayor nivel de intervención en el mercado financiero.

El interrogante que surge a partir de estos datos es cuánto tiempo está dispuesto el BCRA a seguir interviniendo y qué ritmo puede sostener. En septiembre fueron USD 1.039 millones. Las Reservas Internacionales Netas son actualmente de USD 8.300 millones, valor alcanzado luego de haberle comprado al Tesoro los USD 4.300 millones recibidos del FMI vía distribución de DEGs. Pero de ese total USD 2.500 millones se deben asignar a pagar los vencimientos del propio FMI y Club de Paris en diciembre. Por lo tanto, las reservas disponibles para intervenir son de USD 5.800 millones. Si se mantuviera el ritmo de USD 1.000 millones mensuales de intervención, a fin de año quedarían menos de USD 3.000 millones netos de reservas, con un primer vencimiento en marzo de 2022 de USD 2.900 millones con el FMI.

El stock de reservas deja claro que el ritmo de intervenciones actual no luce sostenible para los próximos meses, porque generaría un deterioro significativo de las Reservas Netas y eso implicaría una demanda de divisas que seguiría su tendencia creciente.

Por eso, la preocupación del BCRA pasa por detener el flujo negativo de divisas del mercado cambiario oficial y tratar de acotar la intervención en el mercado de bonos.

Para el primer objetivo el único camino disponible vuelve a ser la limitación al pago de importaciones y tratar de atenuar las expectativas de salto discreto del tipo de cambio. Por eso entendemos como altamente probable que a mediados de noviembre decidan acelerar el ritmo de depreciación mensual.

Más complejo luce la necesidad de disminuir el ritmo de intervenciones en el mercado de bonos. Si bien los últimos cambios normativos lograron disminuir la demanda de dólar MEP y mantener estable su precio, el volumen se canalizó hacia la operatoria bilateral y ahí la brecha siguió creciendo.  Inclusive en las últimas semanas se ha ampliado hasta niveles récord la brecha entre el dólar MEP y el CCL.

Por eso, en las próximas semanas es necesario estar atento a cómo evolucionan las brechas, el volumen de intervenciones que disponga el BCRA y la aparición de nuevas regulaciones que busquen atenuar el costo en términos de reservas.

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