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LA INFLACIÓN DE JUNIO SE MANTUVO TODAVÍA ARRIBA DEL 3%

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El INDEC dio a conocer el índice de inflación de junio. El aumento de precios minoristas se ubicó en el 3,2%. De esta manera la inflación acumulada del primer semestre fue del 25,3%, equivalente a un promedio mensual del 3,8% o un ritmo anualizado del 57%. Ya desde fines de 2020 se esperaba una aceleración inflacionaria relevante para esta etapa del año. Era consecuencia de la expansión monetaria y fiscal que se realizó para contener el efecto de la crisis sanitaria. Una vez que se fue recuperando el nivel de actividad, la mayor demanda dio espacio para los ajustes de precios. Además, el contexto internacional con suba de commodities, jugó también a favor de un mayor nivel de precios.

 

En los últimos meses, cada vez que se conoce el dato de inflación nos hacemos la mismas preguntas. ¿Hay un piso en torno al 3% mensual? ¿Por qué cuesta cruzarlo? ¿Qué ajustes quedan todavía pendientes?

La inflación de junio confirmó que hay un piso en torno al 3% de aumento mensual de precios que será difícil de cruzar en los próximos meses. La inflación núcleo, principal referencia para entender la dinámica de los precios no regulados y que no estén afectados por niveles altos de estacionalidad se mantiene por arriba del 3,5% mensual desde octubre de 2020. Esto es una señal de que la economía sigue con una presión inflacionaria elevada. Cifras por debajo del 3,5% han estado asociadas a comportamientos estacionales bajos que compensaron ese ritmo de aumento de la inflación núcleo.

Cuando se analiza el comportamiento por los diferentes rubros que componen la canasta de consumo del IPC se observa que la variación ha sido en general homogénea, detectándose atrasos relativos significantes en rubros específicos como servicios para la vivienda, comunicación y el resto de los servicios generales. Estos sectores son los que van a seguir presionando al alza en la medida que se recupere la demanda interna y se recomponga el salario real.

 

Hay varios factores que llevan a pensar que, si bien puede producirse una baja transitoria de la inflación en los próximos meses, el nivel estructural está todavía entre el 3 y el 3,5% mensual. En especial cuando se observa la relación entre la cantidad de pesos circulante en la economía y el nivel de actividad o volumen de producción.

 

La masa monetaria creció 95,8% desde febrero de 2020 hasta ahora y 123% desde diciembre de 2019. Al comparar la cantidad de pesos con el tamaño nominal de la economía y el nivel de gasto primario, se observa que la cantidad de pesos ha crecido muy por arriba del PBI nominal. Incluso el gasto primario, más allá del salto que dio en 2020 por efecto de la Crisis Sanitaria, en la actualidad se encuentra alineado con el tamaño de la economía.

Estas cifras confirman que el principal desacople que se ha visto en los últimos trimestres ha venido por el lado de la Masa Monetaria. Es decir, la cantidad total de pesos de la economía, que no logra ser afectada de manera significativa por la política de esterilización del BCRA. Cuando se emiten los pesos, dan primero una vuelta por el circuito monetario antes de que el BCRA los pueda esterilizar. Para llegar a convertirse en Leliqs o Pases, primero tienen que ser depósitos de los bancos.

Por lo tanto, hay empresa o individuos que cuentan con esos pesos en sus tenencias y generan ingresos (intereses) a partir de los mismos. Si bien no se canalizan de manera directa sobre la demanda, porque forman parte del stock de ahorro en moneda local, generan un efecto indirecto.

Hacia adelante esperamos algunos cambios en la dinámica, tanto de lo fiscal como de lo monetario, que puedan generar efecto sobre el ritmo inflacionario:

 

  • Política Fiscal: Ya con menores ingresos inflacionarios y con necesidades de gasto crecientes, el desequilibrio fiscal iría en aumento. Esto implica una mayor expansión fiscal y una necesidad creciente de emisión monetaria para cubrir esos gastos.

 

  • Política Monetaria: El menor ingreso de divisas por la conclusión del período estacionalmente alto del agro lleva a disminuir la compra de dólares del BCRA y por lo tanto la emisión de pesos asociada. Pero ese lugar probablemente lo vuelva a tomar la asistencia al Tesoro. A todo esto, se suma una emisión para paga de intereses de Leliqs y Pases que ya se ubica por arriba de los $110.000 millones mensuales promedio.

 

 

Estos factores se suman a una política salarial que buscará recuperar la capacidad de consumo de los hogares. En ese marco, vemos probable que transcurridos 2 a 3 meses de índices de inflación que estén en torno al 3% o inclusive en algún caso por debajo, podamos observar un retorno a niveles que se sostendrían por arriba del 3%.

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